domingo, 19 de abril de 2015

Retrousser

Tartamudeas. Cabeza gacha. Mirada sin objetivo alguno, no focalizas. Mente en blanco. Emociones que discuten en voz alta en tu cabeza, y que empiezan a revolucionarse. Tu razón está herida. No reaccionas. No te moves. Estás acá pero en ningún lado. Tus manos transpiran. La nuca rígida. Queres vomitar lo que pensas, pero no sabes que es. Sos indeciso. Inseguro. No arriesgas. Pero superpones, porque sos especialista. No podes pronunciar un te quiero.
Tus cosas son importantes, tu orgullo como número uno, y ni el viento puede llevárselo.
Sé que te desgarran las dudas. El qué pasaría. Sin embargo, seguis lo seguro, lo que crees, lo tuyo, lo que no se debate, lo peor, tu soledad, tu tristeza y tu silencio. Consideras tu forma de pensar la única que existe. Preferís desconocer al otro, porque simplemente no te gusta fallar, aceptar equivocaciones, porque es más fácil el obstáculo del olvidar que el del compromiso. Por eso no deseas amar, aunque sabes que lo haces. No queres verme, pero sabes que estoy prendida a tus decisiones más inconscientes, en tus pensamientos más negros, y en los más claros. Me encontrás en los sueños, donde no duelo, Donde no me extraño. Donde figuro ser tu sonrisa, no tu fantasma. Y donde soy la razón de tu valor, y no tu miedo más grave. 
Cuando escuchas mi nombre desearías seguir sonríendolo, ese líbido lo derrota tu mal del cagón. Y podes mirarme, pero el suelo está mucho más cerca de tu ánimo cuando aparezco.
La razón por la que te domina el pánico no es la que crees. No es mi juicio el que te condena, Ni mi enojo, ni mi dolor, tristeza, lágrimas, o mi rostro. No son mis recuerdos en vos. Sos vos. Es la burbuja imaginaría que quisiste crear en cuánto te hirieron, te protege, pero te vuelve insensible para considerar a tus sentimientos más escondidos. Vas a lograr desterrarme de tus memorias gracias a ella, pero nunca vas a saber que los sentimientos fueron mutuos. Vas a soltarme y despedirme con una sonrisa. Entonces ésa va a ser la victoria de tu mente, pero la derrota de tu inseguridad. 

Me dí cuenta que ya no lucho con vos, lucho con tus miedos, los escribo en el aire esperando que puedas borrarlos, sólo por una razón, porque mis manos no dejan de apoyarse en tu globo, porque no quiero terminar de decir que cuánto te quiero. Somos parte del mismo dolor del que pensas ser único propietario. Dejame decirte, que Rod Stewart no sufrió los desamores para no hacer nada, y estoy segura de que no abandonó lo quiso, No dejes que te sigan manipulando, pensá por el hoy, preocupate mañana de lo que pueda venir. El tiempo es el único juez que existe entre nuestros seis años, no subestimes.


viernes, 3 de abril de 2015

Tuve un mejor amigo

Las épocas son épocas, pasan los años y es la única etiqueta que podría ponerle al tiempo que más extraño de mí, es que vivimos preservados en un mundito tan pequeño, que en algún momento de nuestras vidas todos congeniamos con todos. O al menos en esta ciudad.
Entonces lo supe, a pesar de mi corta edad, supe que había conocido a alguien importante. Que no solo era el "congeniar" de la época. El tiempo justificó mis pensares. Pero por ahí mis decisiones no me apoyaron del todo. Quizás porque realmente me culpo de haberle abierto la puerta para que se fuera, y le culpo por no golpearla de nuevo. 
Empuje la puerta de tal forma que los recuerdos frenaron e impidieron que se cerrase, todavía la mantengo abierta, y la inestabilidad que le provoca a mi ser vivir con una puerta abierta es la inseguridad que cada vez avanza sobre mí. Me come. "Qué sarcástica" gritaría atrás de la puerta, y lo sé, porque es tal el modo en el que vivo que no me permito olvidar ni el tono de su voz. 
Cuando pienso en ésto, se me anuda la garganta de sólo pensar que quise ser "lo mejor de su vida" como quién ya pasó de la suya, y no lo logré, me golpea la cabeza en un constante dolor por no alcanzar las propias satisfacciones. Asumo que cada uno se propone los métodos que puede para superar a otra persona, éste blog es uno, pero borrar los rastros de un día para otro... cómo se espera que uno reaccione? Qué mire a los costados y esté más perdida que de costumbre?, Con qué derecho?.
Tratando de buscarle respuesta a cada una de mis preguntas me dí cuenta que me ahogué en un desierto, así de incoherente, porque fue ese instante en el que empecé a serlo, la insensatez de vivir con la duda me daba lugar a pensar cualquier tipo de despedida, a que los impulsos se encontraran de una forma casual en mi vida. Me encargué de tapar cada lugar que me faltaba con capas de reacciones que nunca quise hacer. Quería entender a la fuerza que no podía sentir tales cosas, porque no fuimos eso que sin querer sentí, quería lograr reestablecer la libertad de la que creía tener cuando le hablaba, ésa manera de convencerse de que no pasa nada. Pero pasaba todo. 
Siempre hablo así de complicado, es algo que no puedo evitar, el bollo de emociones que se junta con el tiempo necesita desenlazarse y por primera vez en meses, estoy dispuesta a asumir que no fui la persona que merecía que le tocase, que realmente debería haber tenido la madurez para que las cosas fueran transparentes como quería, de saber que mis diecisiete años no cuadran en una mentalidad de iguales, que a veces pienso cosas tan distintas que creo que todo el mundo debería adoptarlas. Eso está mal. Lo mal en mí fue esperar que el tiempo o él hablara por sí mismo, las cosas no son tan fáciles cuando las personas tienen orgullo, mi ser aloja un porcentaje mínimo de eso, por eso escribe con brusquedad lo que siente. Sin embargo nada me desliga del amor que le debo, siento, y prometo sentir.