domingo, 12 de julio de 2015

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No recuerdo que haya ruta fácil, no de a dos, no lo hicimos y no se hará, aunque el sol brille por las sierras, y el viento equilibre su calor, siempre supimos eso. Trotamos solos al final de todo.
Desde el primer paso hasta hace unos meses atrás, unos cuántos meses atrás, escuchar las palpitaciones y pasos no era más que una resistencia propia, individual, trotar juntos no era nada más que hacerlo por un camino paralelo. Eso estaba bien. Y ahora no es lo que está tan bien, nos acostumbramos a tenernos el uno al otro. Y a bancar querer seguir cuando uno mismo sabe que quiere respirar.
Nos toleramos lejos, pero estamos mejor cerca, por eso trotamos hace seis años.

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