viernes, 3 de abril de 2015

Tuve un mejor amigo

Las épocas son épocas, pasan los años y es la única etiqueta que podría ponerle al tiempo que más extraño de mí, es que vivimos preservados en un mundito tan pequeño, que en algún momento de nuestras vidas todos congeniamos con todos. O al menos en esta ciudad.
Entonces lo supe, a pesar de mi corta edad, supe que había conocido a alguien importante. Que no solo era el "congeniar" de la época. El tiempo justificó mis pensares. Pero por ahí mis decisiones no me apoyaron del todo. Quizás porque realmente me culpo de haberle abierto la puerta para que se fuera, y le culpo por no golpearla de nuevo. 
Empuje la puerta de tal forma que los recuerdos frenaron e impidieron que se cerrase, todavía la mantengo abierta, y la inestabilidad que le provoca a mi ser vivir con una puerta abierta es la inseguridad que cada vez avanza sobre mí. Me come. "Qué sarcástica" gritaría atrás de la puerta, y lo sé, porque es tal el modo en el que vivo que no me permito olvidar ni el tono de su voz. 
Cuando pienso en ésto, se me anuda la garganta de sólo pensar que quise ser "lo mejor de su vida" como quién ya pasó de la suya, y no lo logré, me golpea la cabeza en un constante dolor por no alcanzar las propias satisfacciones. Asumo que cada uno se propone los métodos que puede para superar a otra persona, éste blog es uno, pero borrar los rastros de un día para otro... cómo se espera que uno reaccione? Qué mire a los costados y esté más perdida que de costumbre?, Con qué derecho?.
Tratando de buscarle respuesta a cada una de mis preguntas me dí cuenta que me ahogué en un desierto, así de incoherente, porque fue ese instante en el que empecé a serlo, la insensatez de vivir con la duda me daba lugar a pensar cualquier tipo de despedida, a que los impulsos se encontraran de una forma casual en mi vida. Me encargué de tapar cada lugar que me faltaba con capas de reacciones que nunca quise hacer. Quería entender a la fuerza que no podía sentir tales cosas, porque no fuimos eso que sin querer sentí, quería lograr reestablecer la libertad de la que creía tener cuando le hablaba, ésa manera de convencerse de que no pasa nada. Pero pasaba todo. 
Siempre hablo así de complicado, es algo que no puedo evitar, el bollo de emociones que se junta con el tiempo necesita desenlazarse y por primera vez en meses, estoy dispuesta a asumir que no fui la persona que merecía que le tocase, que realmente debería haber tenido la madurez para que las cosas fueran transparentes como quería, de saber que mis diecisiete años no cuadran en una mentalidad de iguales, que a veces pienso cosas tan distintas que creo que todo el mundo debería adoptarlas. Eso está mal. Lo mal en mí fue esperar que el tiempo o él hablara por sí mismo, las cosas no son tan fáciles cuando las personas tienen orgullo, mi ser aloja un porcentaje mínimo de eso, por eso escribe con brusquedad lo que siente. Sin embargo nada me desliga del amor que le debo, siento, y prometo sentir.





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