martes, 31 de marzo de 2015

Reciclar dolores.

Evitar tus ojos, que no están, pero que se sienten fijos en mí,
ya me entristece abrirle la puerta a la imaginación para hacerme
bailar en el limbo de noche. 
Para quemar tus manos en mi piel.




Gotas de transpiración, y de desesperación, pero no de inquietud.
Reafirmo todo este amor al volver al algarrobo de tus ojos.
Pero me  endulza de a ratos ésta pena. Ésta distancia. 
Cuando el callejón de la soledad prende sus luces,
se escucha la noche. Yo sólo quiero correr.
Lo oscuro, no reconforta, estremece.
Lo triste derrota al ánimo, 
pero le gana a la creatividad.
Tu no amor, me hace consiente de estar acá.
De no querer despedirte. 
Reafirmando todo este amor que rebota en el marrón de tu mirada. Otra vez.





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