miércoles, 18 de febrero de 2015

Glucosa para los dos.

Acá voy, solita, espero y espero. Prendida al camino. Ansiosa por  estos nuevos días. 
El sol nos ilumina la cara, estoy llena de amor. Hace meses que lo necesito. Pero éste amor. 
La distancia amortigua todos mis dolores internos y siento el olor a mar que me inunda el alma de paz y tranquilidad. Por fin me siento en casa. Suena un disco de Sumo, mi papá trae el mate. Como dije, me siento en casa. Aunque a papá no le agrade el rock, entiende la parte en la que digo, uh, escucha éste, es un temón, se sonríe y me asiente con la cabeza aunque no esté demasiado seguro si le gusta de verdad. Dice que aprende a valorar muchas cosas cuando paso tiempo con él y después me voy por meses. Aprecio las ganas de vivir que me da, su tolerancia, y su risa continua que me acompaña. 
amo mi casa. 
y amo a mi papá.

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