jueves, 8 de enero de 2015

Clon de manos

La veo frágil, y veo como se le caen las lágrimas. Me parte el alma. La escucho hablar y hasta me estremezco de cuánto puede repetirse una historia, y la veo a ella, ahí, sentada, aferrandose a lo que hasta ahora más amó en su vida. Veo como su mundo se viene abajo y me destruye. Siento que se desmaya en mis brazos antes de que pueda seguir hablando. Él le pide irse. Pero no es tan fácil como parece. Se aman.  Se aman tanto que podrían atarse con un nudo ciego para no dejarse partir. Las situaciones que los atraviesan por en medio hacen que no sea posible. 
Y ella me importa. 
Hace meses que no la veo sonreír, siento que algo en ella está inactivo, y para mí es como si me tiraran piedras en las piernas. ¿Por qué ni siquiera las personas completamente buenas pueden ser felices?.
Se cómo es, sé lo que es querer estar dónde existe el amor y no el olvido. Donde los abrazos se dan por iniciativas insensatas, y no donde todos los brazos de tus amigos intentan asimilarse a los de él. No porque no lo valgan, sino porque simplemente no son él. 
Despegar los años de la piel es todavía peor que quitarse un tatuaje. Entonces trato de convencerla de que todo está bien, porque simplemente el "todo va a estar bien" te da valor. Siento un espejo que me muestra su imagen, pero yo soy la que en realidad está ahí, trato de verme fuerte para que ella note que su mundo no se termina. Y logro sentirme fuerte pero no quita el sacudón del que se trata. Puedo sentir como se ahoga en sus lágrimas, cómo su cabeza no está en paz y se amarra a su cama y sábanas. 
Quisiera decirle que nos cortaron con tijeras distintas, pero que somos del mismo papel. Somos más que mejores amigas. Somos la vida. Nuestra misma vida. Voy a protegerla porque las razones me desbordan, y porque el suspiro de dolor en su pecho es el mismo del mío.  Le amo. Co

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