jueves, 11 de diciembre de 2014

Factura del estanque

Caminé por un barrio al que nunca había visto, el día tenía unas pocas nubes, yo tenía un par de zapatillas, no había campera porque supuse que nada me iba a pasar, por lo que también dejé mi celular.
Pasé por una pequeña plaza, vi como miles de pétalos flotaban en un estanque de agua, ahí te vi. Ahí nos vi. Una mezcla de tristeza se apoderó de mi cuerpo, otra vez, me quito el aire, sentí como mis ojos se querían corromper. Miré al lado y me di cuenta que estaba sola, tal cual como me sentía. 
Volví a pensar en nosotros, y me pregunté si alguna vez habías pasado por acá, si al mirarte al espejo mirarías a tu lado y pensarías que te falta algo, que te falto. 
Siento un millón de cosas de las que me gustaría que supieras, y a la vez no. Tengo una herida tan grande que no serías capaz de entender cuánto duele y arde, pero quisiera que lo supieras, me gustaría saber que algún día de tu vida me extrañas, vivimos 2190 días juntos, y sólo espero que recuerdes uno. Que por una vez te re-plantees las cosas que hiciste, que nos hicimos. A éste punto sólo puedo pensar en que nos basamos en quién de los dos nos puede dañar más. Hay una indiferencia, y una historia inconclusa, hay algo que todavía me lastima, los recuerdos, y una historia con puntos suspensivos. 
No soy capaz de enfrentarte, por eso escribo, no soy capaz de decirte que realmente la paso mal, que no hay día en que no te cruces por la cabeza, de la ira que me haces sentir cuando te veo haciendo tu vida, quizás sean celos, pero es más decepción que eso. Por pensar que tal vez, te idealicé más de lo que en realidad eras, por ser tan benevolente y darme cuenta que no es así.
De todas formas te agradezco, en un tono hiriente y doloroso de decir, porque nuestros momentos son el sol entre miles de nubes, y es el oro para una soledad constante como la de hoy. 

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